Buscador

Cargando...
Loading

Páginas vistas en total

Actualidad y Noticias

Loading...

Archivo del Buscador


Al Blog Principal

sábado, 26 de mayo de 2012

Ingenio frente a las vacas flacas


LITERATURA | Feria del Libro

Ingenio frente a las vacas flacas

Luis Solano, de Libros del Asteroide, en su caseta de la Feria del Libro. | Giulio Piantadosi
Luis Solano, de Libros del Asteroide, en su caseta de la Feria del Libro. | Giulio Piantadosi
  • ¿Cómo capean los malos tiempos los pequeños editores?
  • Libros bien hechos, buenas traducciones y ofrecer algo más, la clave
Siempre se dice que la crisis nos hace más ingeniosos, que somoscapaces de descubrir soluciones donde antes ni las sospechábamos. Y si no hay para gastar en artículos que en un tiempo creíamos esenciales, otros objetos que se consideraban casi un capricho tienen que quedarse por fuerza en las tiendas. Los libros no son una excepción. Cada año las cifras de bajada de ventas son demoledoras (las últimas apuntan a entre un 10 y un 15%, aunque algunos editores hablan de casi un 20%) y las oportunidades de consumir el tiempo de ocio mayores (más canales de televisión, redes sociales, etc). ¿Qué están haciendo las personas que viven de ello? ¿Cómo se las apañan pequeños editores cuando ya ni los grandes grupos saben dónde está la pócima mágica?
"De lo que se trata es de volver al libro bien hecho", explica Enrique Redel, propietario de Impedimenta que este año vuelve a compartir caseta en la Feria del Libro con sus compañeros de la agrupaciónContexto. "Esta crisis está suponiendo una oportunidad para los editores de selección de hacer un libro mucho más bonitoEs el libro-objeto, más incluso de lo que hacíamos antes". Enrique ha visto cambios en estos últimos años. Nota que el lector busca temas más profundos (aunque sus mayores éxitos siguen siendo las comedias) y que las pequeñas editoriales están teniendo una mayor presencia en las librerías. "En España se está editando mejor que nunca. Tenemos que aprovechar el tirón de la alta calidad y enfocarnos al lector más literario. Si exponemos más en librerías es porque vendemos más, no nos podemos permitir exponer lo que sabemos que no vamos a vender".
"La crisis te permite ser más ingenioso", asegura Diego Moreno, deNórdica. "Los pequeños editores cuidamos mucho el diseño y siempre publicamos los libros que consideramos esenciales. Los grandes grupos pueden publicar títulos menos importantes, pero nosotros no podemos acumular producción por los costes que tienen, así que tenemos que dar libros más potentes, de mayor calidad y conseguir más promoción". Diego insiste en que sólo funciona el desgaste, el esfuerzo personal, que el editor viaje y pueda llegar a sus lectores a través de las librerías y los medios de comunicación. "En Nórdica somos sólo dos personas y hemos conseguido aumentar la facturación con la crisis. Tenemos un lector muy fiel, no es el cliente de Carrefour que echa al carro un bestseller después de comprar las salchichas. Tenemos que pensar, pensar y pensar. Y estamos viajando mucho, la inversión es mucho mayor. Pero he descubierto que con el portátil se puede seguir trabajando se esté donde se esté".
De eso sabe mucho Emilio Sánchez Mediavilla, uno de los editores deLibros del K.O.. Su sello no puede compara cifras precrisis-postcrisis porque salieron a la calle hace pocos meses, en septiembre de 2011. Están especializados en periodismo en profundidad y libros escritos por periodistas y su presupuesto es muy pequeño. "La publicidad o la acción de marketing tradicional está fuera de nuestras manos. Por eso tienes que echarle ingenio". Su plan es que se hable de ellos. ¿Cómo? Emilio pone dos ejemplos. El pasado marzo se celebraba en Huesca en Congreso de Periodismo Digital y él y sus socios intuían que, dado las circunstancias que atraviesa el sector de los medios de comunicación (EREs, bajadas de sueldo, aumento de paro), el clima sería de pesimismo extremo. Fueron a Ikea, compraron toallas pequeñas a 40 céntimos cada una y, junto a su logo y a la dirección de su página web, estamparon una frase: "Un periodista nunca tira la toalla". "Fue muy barato y a la gente le gustó mucho. Sabíamos que, por como está la profesión, en Huesca iba a haber un ambiente de dramatismo, por lo que queríamos llevar un mensaje divertido. Llegamos a los 300 asistentes, sólo con mi charla hubiera llegado como mucho a 100 personas".
La otra idea ha sido para promocionar 'Plomo en los bolsillos', de Ander Izagirre, un libro sobre el ciclismo de las grandes gestas, cuando participar en el Tour era un acto de heroísmo, y también sobre el deporte de la bicicleta en la actualidad. "Vamos a hacer una vuelta ciclista desde San Sebastián, que es donde vive Ander, hasta Madrid, a la Feria del Libro, del 4 al 9 de junio. En algunos momentos nos acompañará el ex ciclista donostiarra Peio Ruiz Cabestany". El autor corrió en categorías amateur y hará ese recorrido, al que han llamado 'El tour de plomo', por etapas. Por las tardes, presentará su libro en Logroño, Tolosa, Burgos… hará la etapa de la Bola del Mundo en Navacerrada, mítica de la Vuelta a España, habrá un pasacalles retro en la capital y el sábado por la tarde llegarán al Paseo de Coches del Retiro. "Requiere mucho esfuerzo personal y mucho trabajo diario. Pero estamos muy contentos con la imagen de marca que hemos conseguido en unos meses".
Javier Santillán, editor de Gadir, no es tan optimista. Su sello empezó en 2004 y quizá la experiencia le hace ver la situación desde otra perspectiva: "A todo el mundo le está yendo mal", afirma, y "las fórmulas están todas inventadas". La clave, opina, está en reducir los costes y las tiradas, aunque paradójicamente menos producción signifique que los gastos aumenten. "Hay que adecuar en número de títulos a lo que se puede vender y buscar la exportación. No es fácil. Nosotros trabajamos mucho en Latinoamérica y cada país y cada mercado son distintos", añade. Santillán indice en la necesidad de editar muy bien porque "hay que fidelidar al lector. Ellos saben que no les puedes fallar". Para ello, los títulos tienen que ser muy buenos, las ilustraciones también y las traducciones de una calidad excelente. "Nada es gratis pero el esfuerzo merece la pena. Alguien que se lee un libro no sólo está pagando el precio de ese libro sino que le tiene que dedicar mucho tiempo para leerlo y el tiempo es muy limitado para todos". En Gadir, han lanzado libros breves de clásicos, Historia y viajes que están logrando buenos resultados.
"Tienes que conseguir que esos libros sean necesarios para el lector", lanza Luis Solano, de Libros del Asteroide. "Ahora el editor tiene que echarle muchas horas, mucho tiempo, porque tiene que ser consciente de que el libro, además del problema del dinero, tiene que competir con otras formas de ocio: las películas, los paseos, la cerveza con los amigos… Yo antes de la crisis no era tan consciente de ello. La crisis afecta, por supuesto, pero también la falta de tiempo. Por eso tienes que decir cosas más significativas". También cuidar las relaciones personales, estar más encima del librero, del periodista porque, al fin y al cabo, serán los canales que conduzcan al lector: "El lector es insobornable. Y esto no es un yogur ni una coca-cola. A un libro le vas a dedicar mucho tiempo y los editores tenemos que trabajar más. El proceso es más artesanal que antes".

Sus propuestas para la Feria del Libro:

Enrique Redel (Impedimenta): 'La juguetería errante', de Edmun Crispin; 'Una oración por Kateřina Horovitzová', de Kateřina Horovitzová; y 'Westwood', de Stella Gibbons.
Diego Moreno (Nórdica): 'La ciudad', de Frans Maserel; 'El viento comenzó a mecer la hierba', de Emily Dickinson; y 'El cielo desnudo'.
Emilio Sánchez Mediavilla (Libros del K.O.): 'Plomo en los bolsillos', de Ander Izagirre; 'Mata a tus ídolos', de Luc Sante; y 'Una cuestión de fe', de Enric González.
Javier Santillán (Gadir): 'Los cuentos italianos', de varios autores; 'Un amor', de Dino Buzzati; y 'Cuadernos de Serafino Gubbio operador', de Luigi Pirandello.
Luis Solano (Libros del Asteroide): 'Algún día este dolor te será útil', de Peter Cameron; y 'La vuelta a Europa en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja', de Manuel Chaves Nogales.

Feria del Libro de Madrid. Paseo de Coches de El Retiro. Hasta el 10 de junio. Horarios: De 11 a 14 y de 18 a 21.30 (laborables) y de 10.30 a 14.30 y de 17.00 a 21.30 (fines de semana y festivos) Más información

miércoles, 23 de mayo de 2012

Cáritas merece mejor trato


Cáritas merece mejor trato

Rouco utiliza a la entidad asistencial para oponerse al pago del IBI por la Iglesia

La pobreza y la exclusión social cabalgan velozmente en España a lomos de la crisis, según las estimaciones de Cáritas, cuya labor social se está viendo sometida a dura prueba. Sería muy lamentable que la jerarquía católica decidiera reducir la tarea asistencial, como sugiere el presidente del episcopado, Antonio María Rouco Varela, para quien eso es lo que va a ocurrir si la Iglesia queda obligada al pago del IBI por sus propiedades.
El presupuesto anual de Cáritas se acerca a los 250 millones de euros. El vicesecretario de asuntos económicos de la Conferencia Episcopal, Fernando Giménez Barriocanal, estima que el dinero que podría recaudarse por el IBI "nunca sobrepasará los 100 millones de euros en el conjunto de todas las instituciones de la Iglesia católica". Más allá de la exactitud de esa cifra —discutida por otras fuentes—, es evidente que una pérdida del orden de 100 millones sería un golpe muy severo a las tareas de la entidad asistencial, si fuera verdad que sus recursos dependen de la Iglesia.
Sin embargo, la transparencia de Cáritas descubre lo infundado del argumento de Rouco. Porque las aportaciones de entidades religiosas son una parte mínima de los fondos de la entidad, que en su gran mayoría provienen de donantes privados, hasta completar casi dos tercios de sus recursos. Un largo tercio restante de los fondos de Cáritas proceden de los contribuyentes: bien directamente de la recaudación por el IRPF (la famosa casilla del 0,7% destinada a “fines sociales”, compatible con otro 0,7% dedicado específicamente a la Iglesia católica), bien de los presupuestos autonómicos, municipales y de otros órganos estatales. El apoyo más directo de la Iglesia es el de albergar a Cáritas en sus locales.
Rouco no debería ser tan descarado al vincular la merma futura de las actividades de Cáritas a la reducción del dinero de la Iglesia por el pago del IBI. En pleno periodo de presentación de declaraciones por el IRPF, el jefe de los obispos ha desaprovechado una gran oportunidad para agradecer el esfuerzo de los contribuyentes en el sostenimiento de entidades de la Iglesia y de mostrarse solidario con un país que lo está pasando mal.

Aulas en pie de guerra


Aulas en pie de guerra

La huelga en la enseñanza refleja la frustración de un sector castigado por los recortes

La huelga secundada ayer por decenas de miles de profesores y alumnos de todos los niveles educativos es una clara señal de la frustración que están generando los recortes presupuestarios en el sector. Sin entrar en la habitual guerra de cifras, lo cierto es que la actividad quedó ayer muy reducida en casi toda España —la huelga estaba convocada en 14 comunidades—, aunque más en la universidades que en el resto de niveles educativos, y que los descuentos que van a seguirse de esta nueva protesta supondrán un tijeretazo adicional a los ya aminorados salarios de los docentes; un dato que conviene recordar para contrarrestar la frivolidad de quienes pretenden minimizar las protestas tildándolas de manifestaciones festivas de funcionarios irresponsables movilizados por meros motivos políticos.
No cabe duda de que hay cierta sobreactuación en la afirmación de que los recortes que están acometiendo las Administraciones suponen el desmantelamiento de la educación pública, pero es innegable que estos van a tener efectos preocupantes. Resulta como mínimo paradójico que los mismos que defienden los recortes de plantilla y las nuevas directrices gubernamentales, que impedirán contar con un profesor sustituto hasta que el titular supere los 14 días de baja, tilden de irresponsables a quienes paran por un día en fechas próximas a los exámenes.
La realidad es que el Gobierno central y la mayoría de los Gobiernos autónomos, urgidos por la imperiosa necesidad de reducir el déficit público, han puesto su mirada también en la voluminosa factura del sector educativo, y este va a sufrir el mayor y más rápido retroceso en muchas décadas, pasando en apenas cinco años de un gasto del 4,9% del PIB al 3,9%. Es un dato estremecedor para un sistema cuya calidad es deficitaria y que está necesitado de todo lo contrario: mayor inversión y mejor gestión.
No cabe esperar que una huelga —aun precedida por innumerables protestas— modifique al decisión de los gobernantes, pero sería conveniente que estos, ejerciendo el sentido de la responsabilidad que reclaman a los demás, sean capaces, al menos, de acompasar las medidas de contención del gasto con planes de optimización de recursos. Brillan estos por su ausencia, aunque es cierto que no es fácil reducir el impacto negativo de los recortes en el sector. En una población empobrecida, con 2,2 millones de menores de 18 años que viven en hogares que están por debajo del umbral de riesgo de pobreza, según el reciente informe de Unicef, elevar las tasas universitarias, reducir el número de guarderías, despedir a miles de profesores, aumentar el número de alumnos por aula o eliminar las clases de apoyo son medidas que van a generar una mayor desigualdad social. Son medidas también que van a erosionar la calidad de la enseñanza pública y amenzan con hipotecar el futuro de este país. Menospreciar las protestas por todo ello sí es una frivolidad.

domingo, 20 de mayo de 2012

Nuevas iniciativas de educación 'online


TENDENCIAS | Nuevas iniciativas de educación 'online'

¿Quién necesita un título cuando puede aprender gratis en Internet?

Una niña repasa una lección de sumas en su escuela de Mongolia. | Foto: Khan Academy
Una niña repasa una lección de sumas en su escuela de Mongolia. | Foto: Khan Academy
  • Sitios como Khan Academy, Code Year o TED-Ed suman millones de estudiantes
  • Todos tienen en común que son gratis, fáciles y con un carácter muy práctico
  • Sus alumnos buscan aprender por encima de un diploma que colgar en la pared
  • Universidades como Stanford, el MIT o Harvard también exploran este terreno
Estudiar por el placer de aprender es la diferencia entre seguir una enseñanza reglada y formarse por iniciativa propia sin el objetivo de obtener un título a cambio. En el primer caso basta con ir a un centro educativo y pasar unos exámenes con el único estímulo de recibir un certificado. En el segundo el estudiante no se conforma con tan poco, sino que aspira a dominar la materia hasta poder aplicarla con maestría en su vida y su trabajo.
Aunque pueda parecer extraño, cada vez más gente opta por lo segundo, sobre todo quienes con un título en sus paredes quieren ampliar sus conocimientos. Y al igual que aumentan los estudiantes interesados crece la oferta educativa: Khan Academy, TED-Ed, Code Academy o EdX son algunas de las iniciativas que se han convertido en referencia de este nuevo modelo de enseñanza. Sistemas que han hecho de Internet su pizarra y donde alumnos y profesores se confunden, ya que el objetivo es compartir tanto el conocimiento como el tiempo necesario para transmitirlo.
Son casos como el de Rodrigo Martínez, que decidió seguir las clases deCode Year para ampliar sus conocimientos de programación de páginas web: "Es perfecto para obtener un conocimiento general que te permita después profundizar". O el de José María Mateos, quien está apuntado a dos cursos, uno de diseño de programación en Udacity.comy otro de Criptografía de la Universidad de Stanford. "En un par de horas se cuenta más en ellos que en un par de semanas con los profesores que 'sufrí' en la carrera", explica. Ambos estudiantes tienen en común una titulación superior, trabajo fijo y la inquietud suficiente para no estancarse en su formación, además del nivel de inglés necesario para poder seguir los temas.

El éxito del profesor Khan

De todas las nuevas 'escuelas' que han surgido en la Red, Khan Academy es sin duda la más destacada. Un sitio web donde se pueden adquirir conocimientos científicos, financieros o históricos desde un nivel básico a uno avanzado. Su objetivo, como explica Minli Virdone, responsable de estrategia, es "crear una educación libre y mundial para cualquiera, en cualquier parte".
La academia toma el nombre de Salman Khan, su fundador e impulsor. Este profesor estadounidense arrancó el proyecto en 2004, cuando tuvo que ofrecer una tutoría a distancia a un familiar sobre un problema de matemáticas. Al principio lo hizo por teléfono y con una simple pizarra en red. Pero después más personas le pidieron ayuda y decidió publicar vídeos con sus clases en YouTube. Desde entonces, en Khan Academy se han publicado más de 3.200 grabaciones apoyadas por una comunidad de estudiantes, profesores y voluntarios que pueden desde analizar sus progresos hasta preparar un plan de estudio diario o conseguir 'chapas' virtuales con sus logros.
[foto de la noticia]
"Todo el mundo debe tener la posibilidad de sacar sobresaliente"
Minli Virdone, responsable de estrategia de Khan Academy
Como destaca Virdone, su idea es que la enseñanza debe ser "individualizada, a un ritmo propio y basada en el dominio de cada tema". No sólo se trata de dar flexibilidad al estudiante, sino de lograr que no pase por las materias de puntillas como a veces ocurre en la escuela tradicional: "Todo el mundo debe tener la posibilidad de sacar un sobresaliente. Algunos estudiantes necesitan dos días y otros dos semanas, pero es fundamental que todo el mundo tenga la oportunidad de hacerlo», añade.
El éxito de esta plataforma -más de 145 millones de vídeos reproducidos y 4,7 millones de usuarios mensuales en abril de 2012- demuestra que haytantas personas dispuestas a aprender como preparadas para compartir sus conocimientos. Otra prueba de su potencial es que se haya constituido como una organización sin ánimo de lucro y que cuente con trabajadores como John Resig -desarrollador de jQuery- o Craig Silverstein -el primer empleado de Google después de sus fundadores- financiados de forma desinteresada, entre otros, por Google y la Fundación Bill y Melinda Gates.
La clave de Khan Academy no es su plataforma de aprendizaje, que sería fácil de replicar, sino la calidad de su contenido. Los 'reyes' son sus vídeos, que elaborados por Salman Khan y sus colaboradores hacen del aprendizaje algo sencillo. Tanto que diversas escuelas tradicionales de San Francisco van a introducirlos en las aulas para analizar si merecería la pena llevar a cabo una adaptación completa.
"Podemos hacer mucho más, mejorar la cantidad y la calidad de nuestro contenido y mejorar nuestra plataforma para facilitar la experiencia de aprendizaje", resalta, inconformista, Virdone. Su próximo paso será publicar clases de medicina en colaboración con la Universidad de Stanford para aligerar las sesiones de lectura universitarias. Un paso más hacia un cambio que, según Khan Academy, acaba de empezar y debe hacer que "el contenido educativo sea gratuito".

Remezclar para enseñar

Similar pero muy diferente a Khan Academy es la iniciativa educativa lanzada por la organización sin ánimo de lucro TED, reconocida por las populares -y exclusivas- charlas que organiza anualmente. El objetivo deTED Education (TED-Ed) no es sólo hacer accesibles sus clases en vídeo a todo el mundo, sino sobre todo permitir que cualquiera pueda crear su propia lección con un vídeo obtenido de Internet.
[foto de la noticia]
"Queremos picar la curiosidad de posibles estudiantes"
Logan Smalley, director de TED-Education
Logan Smalley, director de la plataforma, explica que lo que llaman 'Flip' es la posibilidad de "remezclar otras clases para hacerlas tuyas". Algo que ya han hecho más de 2.000 personas y que se puede realizar de dos maneras. Una es reutilizar uno de los más de 60 vídeos recomendados por TED-Ed y modificar las preguntas -abiertas o cerradas- que lleva asociadas y la información de contexto. Otra escoger cualquier vídeo de YouTube, crear unas preguntas propias, añadir más información y publicarlo en forma de clase en este sitio web.
Esta iniciativa, a diferencia de Khan Academy, está dirigida hacia lecciones individuales y no al aprendizaje de materias completas. "Ellos están más enfocados en enseñar cómo hacer algo y nosotros queremos picar la curiosidad de posibles estudiantes", explica Smalley. Sin embargo, confía en que, con el tiempo, pueda haber experiencias íntegras de aprendizaje de materias específicas como matemáticas, física o economía.
Además, Smalley resalta que cuentan con un 'feedback' positivo de profesores y estudiantes: "Con esta plataforma todo el mundo es un estudiante y un profesor en potencia. La clase es un gran lugar para aprender, pero el aprendizaje ahora está en todas partes todo el tiempo". Y advierte de que el aprendizaje en la Red "es un gran apoyo pero no lo es todo. Es bueno para colaborar y despertar la curiosidad de la gente, para que en las clases haya más tiempo para hacer otras cosas".

Programa, programa, programa

Una de las clases de Code Year.
Una de las clases de Code Year.
Si hay una demanda importante de aprendizaje en la Red es sin duda la relacionada con la programación. Cada vez más gente quiere aprender a hacer una página web interactiva, una aplicación o un programa sencillo que le facilite su vida diaria. HTMLCSSJavascript o Ruby son términos muy habituales y demandados en la enseñanza 'online'. Tanto que quien esté dispuesto a dedicarle tiempo y recursos no necesita gastar ni un euro para aprender los fundamentos de alguno de estos lenguajes que, además, pueden llegar a ser una excelente salida profesional.
Try Ruby, de Code School, o Code Year, de Code Academy, son dos buenos ejemplos de estos métodos de enseñanza. El primero es un curso básico de Ruby, un lenguaje desarrollado en 1995 en el que hoy se 'escriben' un buen número de páginas web. Se trata de un curso de introducción que el estudiante puede tomarse con la calma o la urgencia que quiera pero que al final permite obtener unos conocimientos básicos para profundizar a posteriori.
[foto de la noticia]
"La gente quiere saber y poder demostrar sus habilidades sin importarle si recibe o no un título"
Zachary Sims, cofundador de Code Year
Code Year, sin embargo, es diferente. El objetivo de sus creadores, Zachary Sims y Ryan Simon, fue elaborar una plataforma de aprendizaje completo. "Pensaba en los tradicionales propósitos de año nuevo y quise ofrecer a la gente la opción de hacer algo que la convierta en un ‘creador’ para conseguir un trabajo mejor", explica Sims. Aunque reconoce que crear la plataforma de aprendizaje "fue sencillo", escoger el contenido le llevó "mucho más".
Con tan simple premisa, el curso ha resultado un éxito y su número de estudiantes en todo el mundo se acerca a los 500.000. Una de sus claves son los 'tablones' donde unos contestan las dudas de otros: "Nadie tiene que parar [de aprender] si no tiene un profesor a mano", explica Sims. "Damos prioridad al aprendizaje práctico para asegurarnos de que los estudiantes escriben código mientras lo aprenden", añade.
El fundador de Code Year y Code Academy no ve como un problema el que al final de sus clases no se vaya a entregar un diploma: "Eso habla de la importancia de las habilidades por encima de los diplomas en el siglo XXI. La gente quiere saber y poder demostrar sus habilidades sin importarle si recibe o no un título", explica. En sus propias palabras, es una "democratización de la educación donde la gente tiene la opción de aprender lo que quiere, a su ritmo y esté donde esté".

Las universidades también cambian

Una idea que, además de Sims, comparten otros expertos. Recientemente, en 'The New York Times', el comentarista David Brooksescribía sobre la irrupción en los campus universitarios de un 'tsunami' que supondrá la reestructuración del modelo educativo a través de Internet. Aseguraba que aunque "las dudas están justificadas hay razones para ser optimistas" porque "la educación 'online' permitirá a millones de estudiantes acceder a los mejores profesores". Además, podría reforzar el papel de las escuelas como centro de transmisión del conocimiento, debate o investigación si se puede suprimir de su cartera de labores la de enseñar datos o replicar en persona el contenido de los libros de texto.
Code Year es precisamente la herramienta escogida por Rodrigo Martínez para ampliar sus conocimientos de programación. "Sabía algo de HTML y CSS pero quería aprender Javascript", explica. Reconoce que hasta ahora ha logrado su objetivo pero que "si todo el curso estuviese disponible desde el principio podría haber avanzado más rápido". También destaca la ayuda que los estudiantes se prestan entre sí y reconoce que si su nivel fuese mayor estaría "dispuesto a ayudar a otros a aprender y avanzar".
iTunes U, de Apple, y EdX, del MIT y Harvard, son dos de las plataformas con que las grandes universidades se suman a la tendencia
A Martínez no le preocupa recibir o no un título, sino "aprender cosas nuevas". Por eso se apuntó a Code Year como José María Mateos aprende diseño de programación y criptografía en sendos cursos 'online' "por amor al arte" aunque reconozca que un título nunca está de más. "Decidí los cursos por el renombre de quienes los imparten. También tiene mucho peso el hecho de poder dedicarle el tiempo que quiera sin un calendario excesivamente estricto", explica.
En estas clases, comparadas con las de la Universidad, "no hay color", destaca Mateos. También hace hincapié en el hecho de que "los foros son muy activos y si uno tiene la posibilidad de perderse por ellos puede tirarse horas muertas discutiendo con el resto de estudiantes y profesores, que también leen y contestan de vez en cuando".
Esta nueva oportunidad no es despreciada por las grandes universidades. Muchas de ellas se han volcado con Apple en iTunes U, la plataforma educativa de la compañía de la manzana que permite descargar clases -gratuitas y de pago- de más de 1.000 universidades de 123 países, entre ellas varias españolas. Incluso algunos centros de educación primaria y secundaria e instituciones como Khan Academy han publicado sus lecciones en la tienda de Apple.
Asimismo, centros como Stanford o el MIT son pioneros en distribuir en impartir cursos a través de Internet y ambas cuentan ya con grandes plataformas para evolucionar en este terreno. El citado MIT, por ejemplo, lanzó recientemente EdX junto a la Universidad de Harvard. Un programa que incluye desde cursos completos a cuestionarios elaborados por los estudiantes o laboratorios 'online' que estará plenamente disponible en los próximos meses.

Compartir, llave del cambio

Aunque es difícil poner pegas a estas nuevas vías de aprendizaje, casi todos los expertos consultados coinciden en que todavía no son una alternativa a la formación superior tradicional, sino más bien un complemento. Es más, cada uno de estos sistemas se puede entender de forma diferente por su carácter teórico, práctico o de apoyo formativo. Por eso algunas, como Khan Academy, tratan de introducirse en la educación tradicional para facilitar el aprendizaje de ciertas materias a cambio de fomentar el debate o la discusión en torno a ellas.
Su principal inconveniente es el idioma. Ya es posible aprender matemáticas, física, historia, programación o criptografía a través de Internet. Pero para hacerlo hace falta un alto nivel de inglés porque ni las plataformas ni la mayor parte de su contenido están aún traducidos a otros idiomas. Sin embargo, como reconocen sus responsables, es cuestión de tiempo. De hecho, tanto TED-Ed como Khan Academy admiten ya contenido en otras lenguas y trabajan con voluntarios en la traducción de sus páginas.
Un hecho que prueba que, al igual que ocurrió con la expansión de la Wikipedia, para la democratización de la educación sólo hace falta gente dispuesta a compartir. En el caso de la enciclopedia libre el requerimiento fue compartir conocimientos. En el de estas plataformas es compartir, además, tiempo. Tiempo para articular y enseñar lo que cada uno sabe y aprender lo que los demás conocen. Como asegura Minli Virdone, de Khan Academy, "estamos en un momento y lugar en el que realmente podemos otorgar al mundo la posibilidad de aprender".

domingo, 13 de mayo de 2012

El amor oscuro de García Lorca


El amor oscuro de García Lorca

Durante toda la vida, Juan Ramírez de Lucas calló su apasionada relación con el poeta, truncada por una familia conservadora y por el asesinato del escritor

El crítico Juan Ramírez de Lucas, fotografiado junto a su colección de objetos de arte popular.
Juan Ramírez de Lucas (Albacete, 1917-Madrid, 2010), periodista y crítico de arte, no quiso llevarse a la tumba su secreto. Guardó silencio durante más de 70 años, con todos los recuerdos (dibujos, cartas, un poema, su diario…) de su tragedia sentimental ocultos en una caja de madera. Sin embargo, antes de fallecer, entregó a una de sus hermanas su legado para que se hiciera público. Pese al férreo silencio que mantuvo en vida, apoyado por los propios amigos de la pareja que respetaron su intimidad, Ramírez de Lucas no quiso que la memoria de su gran amor de juventud, el poeta Federico García Lorca, se perdiera para siempre.
La pareja se conoció en el convulso Madrid republicano, donde mantuvieron su idilio de espaldas a sus familias, una de ideas muy conservadoras y otra socialista pero con sentimientos cercanos en cuanto a la homosexualidad. Culto y muy atractivo, Ramírez de Lucas soñaba con ser actor y Lorca prometió llevarlo por los teatros del mundo. Locamente enamorados decidieron escapar juntos a México. La situación de Lorca en Madrid, convertido ya en un autor de éxito en medio mundo y una de las figuras más odiadas por los grupos violentos de derechas, se hacía más peligrosa por momentos. Sus amigos le advirtieron del peligro que corría, pero el poeta no quería viajar solo. La pareja se despidió, el mes de julio de 1936, en la estación de Atocha. Ramírez de Lucas, que apenas contaba 19 años, iba camino de Albacete, buscando el permiso familiar (la mayoría de edad era a los 21) para poder marcharse a América con el poeta. Lorca subió al tren rumbo a Granada para despedirse de sus padres antes de partir para México.
La vuelta a escena de Ramírez de Lucas ha sido saludada por los expertos lorquianos, dada la importancia histórica que supone que afloren nuevos documentos que ayuden a comprender mejor la historia. Laura García Lorca, sobrina del poeta, que conocía la existencia de la carta, aseguró que podría tratarse de “material de enorme interés para el archivo de la Fundación Lorca”. Una novela de Manuel Francisco Reina, Los amores oscuros, que Temas de Hoy publica el 22 de mayo, recupera la relación de ambos. Los herederos de Ramírez de Lucas, que negocian con una editorial la posible publicación del diario y otros documentos, no quisieron aportar ningún dato a este diario, alegando problemas de herencia y de criterios sobre el destino del legado.
A estas alturas del siglo XXI sobra contar que los planes de la pareja no pudieron salir peor. Como sospechaba Ramírez de Lucas su padre puso el grito en el cielo y amenazó con poner el asunto en manos de la Guardia Civil si intentaba salir de Albacete sin su autorización. Lo había mandado a Madrid para estudiar administración pública y, pese a los buenos resultados escolares, había defraudado su confianza. Su vida paralela como actor en el Club Teatral Anfistora, creado por Pura Ucelay para estrenar, entre otras, las obras de Lorca, no encajaba para nada en sus planes, y menos aún su relación sentimental con un poeta homosexual. Trató de intermediar a su favor Otoniel, el mayor de sus 10 hermanos, miembro de las Juventudes Socialistas y el único que conocía su doble vida, pero fue en vano. Simultáneamente, desde la Huerta de San Vicente en Granada, Lorca telefoneaba animándole a que fuera paciente y comprendiera a su familia. Pensaba que se impondría la razón y acabarían entendiéndolo. Llegó una carta, fechada en Granada el 18 de julio, pero ahí perdió su rastro. El arresto de Lorca, en casa de la familia Rosales, y su fusilamiento no fueron conocidos en los primeros momentos en la confusión de la guerra. El asesinato del poeta dejó a Ramírez conmocionado. Su sentimiento de culpa no hizo sino aumentar con el paso de los años.
Tras su paso por la División Azul para limpiar su pasado, Ramírez de Lucas regresó a Madrid y rehizo su vida. Solo Agustín Penón, el escritor que viajó a Granada para investigar la muerte de Lorca en 1955, descubrió la relación y dejó constancia de ello en sus anotaciones, que posteriormente serían publicadas, en primera instancia, por Ian Gibson y después recogidas también en la edición que Marta Osorio realizó de la maleta de Penón. Se trataba en ambos casos de unas pocas líneas perdidas entre cientos de páginas, algo que alentó el propio amante de Lorca al no contestar a los requerimientos de ninguno de los estudiosos. Perdido en el anonimato que ofrece una gran ciudad, recurrió al poeta Luis Rosales, gran amigo de Lorca, quien lo ayudó a entrar en el diarioAbc, donde comenzó su carrera como crítico de arte y arquitectura, que luego desarrollaría en otros medios especializados.
Comenzó a redactar un diario y nunca se desprendió de los recuerdos que le unían a Lorca, entre ellos un poema escrito en el reverso de una factura de la academia Orad, donde estudiaba en Madrid. No contó su relación con Lorca ni a su nuevo compañero, con el que vivió 30 años. “Tenía encanto, sentido del humor, personalidad y era muy atractivo”, cuenta Julia Sáez-Angulo, vicepresidenta de la Asociación de Críticos de Arte, quien lo valora como un pionero en la crítica de arquitectura y un gran experto en arte popular.
Tras dos años de investigación exhaustiva, que ha volcado en su novela testimonial, Manuel Francisco Reina tiene claro que Ramírez de Lucas fue el protagonista último de los Sonetos del amor oscuro. Para el biógrafo Ian Gibson la recuperación de la documentación, que obra en poder de los herederos de Ramírez de Lucas, sería fundamental para aclarar los últimos días de Lorca. “Intenté entrevistarle, pero no fue posible. Sabía que era un personaje fundamental pero supongo que su silencio tuvo que ver con el tema gai”.
Todos los expertos en la obra del poeta aplaudieron ayer la noticia. Para Félix Grande la sorpresa fue escuchar su nombre: “Sabíamos que había un gran amor, que en cierto modo inspiró los Sonetos de amor oscuro, pero no sabíamos cómo se llamaba”, explicó el poeta. “En las muchas conversaciones que tuve con Rosales me contó que durante los días que Lorca pasó escondido en su casa corregía sin parar esos versos. Nunca logré que me diera el nombre. Le había prometido a Federico que mantendría el secreto y era una persona de palabra”. Para el flamencólogo, que una historia de ese calibre permanezca oculta prueba el mundo en que vivimos tres cuartos de siglo después del asesinato. También el poeta Antonio Hernández conocía la relación. De hecho, lleva tiempo trabajando en un libro que cerraría la obra poética de Luis Rosales en el que aborda, entre otros, el tema de la homofobia y de Lorca y en el que aparece Ramírez de Lucas.